La boda de Rosa y José nos encantó por su elegancia y el cuidado de la preparación. El sitio del evento es, sin duda, uno de los más bonitos de la región de Madrid, por tanto nuestras cámaras han podido sorprender momentos inolvidables vividos por los novios y sus invitados.

Nos gustan las bodas con muchos invitados y tan coloridas como la que vivimos junto a los novios en la Antigua Fabrica de Harinas de Torremocha de Jarama.

Desde el primer momento del día, Rosa y José nos han tenido a su lado, aceptando nuestras propuestas de asistir a las preparaciones de cada uno en su casa.

El novio nos recibió en su casa de Collado Villalba, rodeado por la familia. La sesión duró lo justo para grabar las emociones antes de la ceremonia,  el beso de la madre y de los hermanos y, sobre todo, la elegancia de su atuendo.

Calculamos el tiempo perfecto para llegar a la casa de la novia, en pleno Madrid, donde nos esperaban momentos únicos. La preparación de Rosa fue especial porque las emociones se dejaban ver cada vez más, con cada minuto que nos acercaba a la ceremonia. Su vestido de encaje fue espectacular y para nosotros un privilegio grabarla cuando estuvo lista para salir.

Tanto en la ceremonia de la preciosa iglesia San Pedro Apóstol de Torremocha de Jarama como fuera, donde los novios fueron aclamados con una orquesta de gaitas, hemos estado pendientes de los protagonistas, su alegría y sus emociones, pero también de las reacciones de sus invitados. Llegando con bastante antelación, hemos preparado la grabación profesional del sonido y la disposición de las tres cámaras, ya que teníamos en cuenta todos los detalles de la organización.

En el cocktail y en la cena no nos hemos perdido los platos especiales y el ambiente amenizado con música exquisita, al aire libre, en el entorno perfecto de la finca.

El baile y las sorpresas – banda de flamenco incluida – completaron un día inolvidable para ellos y también para nosotros.

Todo ha quedado en la memoria de la película de boda que les entregamos. Lo más bonito para nosotros, después de todo, ha sido cuando los novios nos preguntaron, como pudimos grabarlo todo sin que nos vieran.

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