En mi experiencia como videógrafo he visto novios que han disfrutado de su boda más que otros y, casi siempre, esto tuvo algo que ver con la organización del evento o con la falta de seriedad de alguna persona implicada. Y en un día tan importante no hay sitio para el error.

Cuando te preparas para un día tan especial en tu vida como es el de la boda, es necesario saber quienes son los profesionales en los que debes confiar y pueden ayudarte a conseguir lo que buscas.

Por eso, me gustaría explicarte que hay que hacer para evitar problemas con el video de boda.

Es habitual que la preparación de una boda empiece con un año de antelación, con la búsqueda de un restaurante, finca o espacio de celebración. No me voy a meter en la complejidad de otros oficios como el del wedding planner,  por ejemplo, porque creo que ahora lo que se necesita entender mejor es la figura del videógrafo de bodas.

En los últimos años hemos visto emerger esta nueva figura sobre el tablero de las bodas. Es el videógrafo (o la videógrafa) al que definen en el diccionario de la Real Academia Española como un “especialista en realizar grabaciones de video”.

Me parece muy bien que la RAE esté junto con nosotros en este debate, porque los videógrafos estamos intentando destacar nuestro trabajo respecto a los fotógrafos, con los que nos confunden injustamente. Y eso porque el video de boda no tiene nada que ver con la fotografía y viceversa.

Un videógrafo de boda es un profesional de la imagen que sabe grabar una boda y se dedica exclusivamente a sorprender el evento en un video. No se preocupa solamente del video sino también del sonido, utiliza varias cámaras, trípodes, grabadoras de sonido, micrófonos, luces, estabilizadores, una multitud de lentes y siempre tiene que adaptarse a los cambios repentinos del evento sin perder los momentos emocionantes.

Después de la boda, un buen videógrafo de boda echa unas largas horas en la post-producción del video de boda. Primero tiene que guardar los gigabytes de videos que han absorbido sus cámaras, antes de pasar a un complejo proceso de edición de lo que será el video de tu boda.

Se calcula que después de la boda, un videógrafo trabaja al menos 50 horas para finalizar la edición de un video de boda que tiene que emocionar. Es mucho trabajo, una gran responsabilidad y creo que este oficio se merece la debida consideración en este mundo de las bodas.

Y lo digo porque normalmente, la figura del videógrafo es muy nueva (solo tiene unos años) pero a pesar de que el video de boda sea cada vez más original y cinematográfico, la dinámica sigue siendo la de acudir por un video de boda… al fotógrafo de boda.

Sin embargo, un videógrafo no hace fotos y no trabaja para el fotógrafo. Además, por tener unos trabajos técnicamente distintos, deberías contratarlos por separado. Cada uno tiene ciertas ideas creativas y necesidades para hacer bien su trabajo.

Si quieres tener unos servicios profesionales para tu boda, no hay mejor consejo que este: busca un fotógrafo para las fotos y contrata un videógrafo para tu video de boda.

Personalmente, dudo de la calidad de esos fotógrafos que te hacen de todo en un pack super-económico. Es imposible esperar un servicio de calidad si pides un 2 en 1 rebajado.

Porque vivimos todavía en una época en la que los novios reciben consejos de un montón de “especialistas” en bodas que realmente no trabajan en nada, pero “saben” recomendarte todo, desde el vestido de novia que debes ponerte hasta el baile que está “de moda”.

Así que allí va mi consejo: ahórrate los disgustos y mira bien lo que contratas para tu boda. Selecciona profesionales para beneficiarte cada uno de los servicios.